El presidente de Honduras, Nasry Asfura, inició su mandato con una promesa contundente: ordenar las finanzas públicas que implica achicar el Estado.
– La apuesta fiscal de Asfura bajo la lupa con la pregunta si se trata de: ¿Reingeniería histórica o repetición del pasado?
– Los expertos también recuerdan que achicar el Estado no debe significar reducir derechos laborales, porque esto traería mayores consecuencias.
En su primer Consejo de Ministros inició con la aprobación de un PCM de Modernización del Estado con el que busca concretar su propuesta de eliminar, fusionar o reducir entre 20 y 38 instituciones gubernamentales, con lo que el Estado pasaría de 113 a 74 entidades y generando un ahorro que que en la última información oficial se indica que llegaría a los 39 mil millones de lempiras, pero la cifra varía en distintas declaraciones oficiales entre 15 mil a más de 35 mil millones de lempiras.
Desde los primeros días de su gestión el anuncio fue presentado como un giro hacia la eficiencia del gasto público. Sin embargo, detrás de los números se abre un debate profundo: ¿se trata de una reforma estructural o de un ajuste administrativo que podría repetir errores del pasado?