Tegucigalpa cumple este martes, 29 de septiembre, 448 años de fundación, y llega a su aniversario como una ciudad que vive entre contrastes: una capital vibrante, llena de vida y memoria, pero también una urbe que enfrenta una multicrisis que la pone a prueba día tras día.
– Tegucigalpa llega a su aniversario siendo una ciudad extraordinaria, coqueta, pero con enormes desafíos acumulados.
“Este año va a ser un año para poner orden, reactivar proyectos abandonados y avanzar con las obras que empezamos”: alcalde Juan Diego Zelaya.
La ciudad, fundada como Real de Minas en 1578, se ha convertido en la metrópoli más poblada del país: 1,324,000 habitantes en el Distrito Central, según el INE y proyecciones oficiales. Una urbe que creció más rápido que su infraestructura y que hoy enfrenta, sin rodeos, sus límites físicos y sociales.La temporada de lluvias ha vuelto a mostrar la fragilidad del suelo capitalino. Barrios y colonias ceden como si estuvieran hechos de papel. Las construcciones se agrietan, los taludes se deslizan, las calles se hunden. La vulnerabilidad es pasmosa, peligrosa, y se siente en cada rincón donde la tierra se abre.
A la vez, la ciudad enfrenta una crisis hídrica sin precedentes en su historia. Los embalses están por debajo del 25 %, según datos oficiales, y los racionamientos se han extendido a ciclos de 12 días. La sequía prolongada, agravada por el fenómeno de El Niño, ha dejado claro que Tegucigalpa vive al límite de su capacidad para abastecer de agua a su población.
La respuesta parcial, por ahora, es el reinicio de la represa San José, abandonada durante los últimos años y retomada como obra estratégica por el alcalde Juan Diego Zelaya. Se espera que esté lista en 2028 y alivie la carga de Concepción, distribuyendo agua a 300 mil habitantes.